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35 contes per treballar les emocions

Estàndard

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10 LADRONES DE TU ENERGÍA

Estàndard

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Dalai Lama

Serotonina, ¿La clave de la depresión?

Estàndard

mujer-en-el-mar¿Te sientes con bajo estado de ánimo permanentemente? ¿Tienes unas ganas irrefrenables de comer dulces? ¿Te cuesta conciliar el sueño? ¿Cambias mucho de humor? Si la respuesta es sí, quizá exista un desequilibrio bioquímico en tu cerebro y el neurotransmisor responsable sea la serotonina.

La serotonina o 5-HT, es una sustancia transmisora o neurotransmisor que pertenece al grupo de las monoaminas. Tiene un importante papel en la regulación del estado anímico, en la ingesta alimentaria, en la regulación del dolor y en el sueño.

Al influir o participar en la regulación del estado de ánimo, se ha relacionado con el trastorno depresivo, llegándose a afirmar que cuando una persona está deprimida, mantiene bajos niveles de serotonina en el cerebro. Esto se ha conseguido saber tras analizar los cerebros de personas deprimidas que se habían suicidado. Cuando la persona está viva, se puede realizar una analítica para ver si sus niveles de neurotransmisor en sangre son bajos, pero aún no se conoce con certeza si estos niveles sanguíneos tienen que ver con los cerebrales.

Por otro lado, también se ha podido verificar que ciertos fármacos que ayudan a que la serotonina actúe más tiempo en el cerebro son útiles a la hora de combatir la depresión mayor. Son los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) o como los conocemos comúnmente, los antidepresivos. Estos psicofármacos actúan de manera que impiden que la serotonina sea recaptada y permanezca más tiempo en el espacio sináptico, que es el espacio en el que las neuronas se comunican entre sí mediante impulsos eléctricos.

El antidepresivo o ISRS más conocido por todos es la fluoxetina, pero su nombre comercial, prozac, es mucho más popular y seguramente te sonará. Pues bien, así actúa el prozac, impidiendo que la serotonina sea eliminada y ayudando a que se mantenga en el cerebro, lo cual hace que nuestro estado de ánimo aumente.

Pero…párate a pensar un momento… ¿Es la deficiencia de serotonina la que conduce a la depresión? ¿O es la depresión la que hace que bajen los niveles de serotonina?

No podemos saberlo con certeza, pero sin embargo, sí se ha demostrado científicamente como la psicoterapia es altamente eficaz en los trastornos depresivos, lo que significa que los simples cambios o modificaciones del pensamiento y las emociones ya nos ayudan por sí solos a sentirnos mejor anímicamente sin que tengan que mediar los antidepresivos.

Evidentemente no todos los casos son iguales y muchos sí necesitan medicación, pero otros tantos pacientes que toman psicofármacos a diario, quizá con una buena psicoterapia podrían prescindir de ellos, lo que los libraría de los indeseables efectos secundarios, de la posible dependencia, etc.

Otra cosa que deberías saber es que la serotonina procede del triptófano. ¿Y qué es eso? El triptófano es un aminoácido, el precursor de la serotonina. El triptófano se adquiere a través de la dieta, sobre todo de las proteínas, aunque también se obtiene de algunos vegetales, legumbres y frutos secos. La leche, la carne, los huevos, las pipas, les espinacas o los espárragos son ejemplos de alimentos ricos en triptófano. Por el contrario, alimentos con azúcares refinados, el café o el alcohol reducen los niveles de serotonina.

Otras cosas que pueden ayudarte a aumentar la serotonina en tu cerebro son: hacer deporte de forma diaria, el ejercicio físico es un antidepresivo natural que también incrementa el nivel de endorfinas, encargadas del placer; la relajación, ya sea basada en la respiración, yoga, mindfulness…; motivarse con alguna novedad, mantener un nivel óptimo de actividad o tener una vida social satisfactoria.

Como puedes comprobar la medicación ayuda, pero no es la única solución. Si sufres de depresión, los fármacos antidepresivos pueden darte ese “empujoncito” para que comiences a activarte, a moverte, a salir de casa y descubrir todas las cosas que la vida te ofrece, pero si tú realmente quieres salir de ese pozo oscuro que es la depresión, tú mismo has de obligarte a darte esas ganas, a activarte. Es difícil, está claro, y requiere mucho esfuerzo, pero es posible. Tú puedes.

 

LA mente es maravillosa

¿Hasta dónde controlas tu vida?

Estàndard

successSeguro que conoces o has conocido personas que se pasan el día entero quejándose de todo lo que acontece en sus vidas. Intentan buscar todo el tiempo algún responsable al que culpar de su dolor, de sus males o de sus problemas, buscando en el mundo exterior una solución que solamente se encuentra en su propio interior.

Se hallan entonces en un callejón sin salida, atrapados entre la telaraña de sus problemas. Su única vía de escape es el victimismo y la queja, que no les aporta si no más sufrimiento y amargor.

Esa falsa ilusión, en la que piensan que por culpa de tal o cual persona o situación, ellos están mal, hace que se queden bloqueados sin poder encontrar un camino que les haga salir de la situación en la que están inmersos y que les está provocando sufrimiento.

Y tú ahora te preguntarás, pero entonces ¿Las personas que están en paro? ¿Las que no son valoradas en su trabajo? ¿Las que tienen problemas con su pareja? ¿Son ellas las culpables? Te diré que más que culpables, son los responsables de seguir en esas circunstancias o de seguir sufriendo.

No te asustes ni te alarmes con lo que estas leyendo, esto que acabo de decir es muy positivo. Piénsalo. Si nosotros no fuésemos los responsables de buena parte de lo que ocurre en nuestras propias vidas, no tendríamos poder para modificar nada. Seríamos como marionetas que se mueven dependiendo de lo que pasa en el mundo externo.

Desde luego hay gente y mucha, que vive así, como una marioneta pero porque todavía no saben, o no quieren saberlo, que son los responsables de su propio destino, de sus propios pasos, de que ellos pueden influir en lo que les pasa y en como se sienten. Se perciben a sí mismos como unos desgraciados por “culpa de”, pensando que su vida está ya perdida y que no hay nada que se pueda hacer.

Si mi jefe me trata mal, se dirige a mí de una forma agresiva y yo me creo todo lo que me dice hasta el punto de llegar a afectarme, la única responsable de que me encuentre anímicamente mal soy yo, pues yo soy la que le ha otorgado esa importancia a las palabras de mi jefe y también soy yo la que no le ha parado los pies. Una cosa es que sea mi jefe y otra muy distinta es que se salte mi derecho a ser tratada con respeto. Pero si tu misma no te respetas o no te valoras, él tampoco lo hará.

Tú puedes cambiar tu situación. Y tú dirás, sí claro, ¡qué fácil! ¿Y si me despide?

Te vuelvo a responder: tú eres el responsable de tu destino. Si te despide, alomejor te hace un favor, una persona que te ha contratado y que no te trata como mereces, no es digno de ti. Y por otro lado, ¿es el único trabajo que hay en el mundo? ¿Ya no podrás conseguir otro?

El mundo es muy grande y las posibilidades son infinitas. Otra cosa es que la solución no te guste o te asuste, pero este miedo será otro asunto en el que tendrás que trabajar. Nuevamente, tú decides, quédate con esa situación desagradable que te provoca infelicidad o cámbiala a pesar del miedo al cambio.

Control Internotunel

La vida es un juego de apuestas y para ganar hay que jugar y apostar ¿Juegas o no juegas? Insisto, tú decides.

En psicología, esta percepción de control sobre nuestra propia vida se denomina locus de control interno (locus: lugar). Por el contrario, existen las personas con locus de control externo. Las personas con locus de control externo (que piensan que su vida está a merced del mundo exterior) son las que suelen hacer las siguientes afirmaciones: “¡Es que tengo mala suerte!” “¡Si mi marido no me hubiese dejado tirada por otra, yo no estaría así, es culpa suya el que yo sea una desgraciada toda mi vida!”…No querido lector, la suerte no existe.

Las personas con locus de control interno suelen gozar de una adecuada autoestima, autoconcepto y autoeficacia. Confían en sus posibilidades, son conscientes de sus limitaciones y son más independientes. No necesitan cosas que en realidad son innecesarias, rehuyen de la queja porque saben que eso no les va a ayudar a solucionar nada.

Muchas veces son percibidos como ingenuos optimistas, incluso como unos ignorantes que tienen muchos “pajaritos” pero la realidad es que son más inteligentes, emocionalmente hablando, que aquellos con locus de control externo.

Las personas con locus de control externo a veces se sienten ofendidas e incluso asustadas cuando intentas convencerles de que ellos tienen potestad para influir en su “suerte” o para modificar lo modificable. Es como si le quitaras el papel de victima y le dieras un arma para afrontar el mundo. Es más fácil y cómodo esperar a que el mundo “que es el que nos ha hecho daño”, nos salve de nuestro dolor, que sean los demás los que cambien su manera de actuar, que se solucionen los problemas de crisis, que mi jefe deje de ser irrespetuoso, que mi pareja deje de engañarme… ¿Y si los demás no cambian?,

¿Por qué te quejas de algo que con tus simples quejas no vas a cambiar? ¿No es mejor dirigir todas tus energías a modificar lo que sí depende directamente de ti? Es como el perro que intenta morderse su propio rabo. Puedes seguir empeñado en echar la culpa a los demás, pero nunca conseguirás nada y te frustrarás, y te deprimirás.

Ser feliz es una decisión y tú tienes la capacidad de cambiar y desterrar lo que no te aporta ese bienestar. Sé consciente de que eres más libre de lo que piensas, que puedes tener influencia en tu mundo si así te lo propones.

La mente es maravillosa

El color influye en las emociones

Estàndard

flors colorsNumerosos estudios revelan que los colores influyen en el estado de ánimo, sin embargo, no se ha podido demostrar científicamente que los colores sean un elemento clave que ayuden a la curación, por ello, terapias como la cromoterapia, es considerada como una terapia alternativa natural, ya que no cumple los requisitos para ser considerada una medicina fiable.

Lo que está claro, es que aunque los colores no sean el factor determinante para curar alguna dolencia, sí pueden cambiar nuestras emociones. Los colores influyen en el estado de ánimo, aunque sea en un pequeño tanto por ciento.

EL ROJO, NARANJA Y AMARILLO
Son colores excitantes, que activan y dan energía. Incitan a la actividad y dan ánimo. Indicados para las personas que se sienten decaídas, con tendencia al desánimo. Si queremos dar una sensación de optimismo, estaría bien llevarlos en invierno, ya que ópticamente dan calor y vivacidad.

A la hora de decorar las paredes de una habitación, estos colores que “encienden” y dan energía, podrían ponerse en lugares donde queramos ejercer actividad y nunca en sitios donde queramos aportar calma y relax.

EL VERDE, AZUL Y VIOLETA
Son colores sedantes que aportan tranquilidad. Incitan a la relajación. Tienen un efecto de sedación y paz para la mente. Son ideales para llevar en entrevistas de trabajo, ya que transmiten calma, sinceridad y responsabilidad.

El verde de la naturaleza, el azul profundo del cielo, el violeta elegante de las flores, todos ellos llevan el mensaje de curación emocional. Ideales para poner en las paredes de sitios donde queramos abandonarnos al relax.

EL BLANCO Y BEIGE
Son colores neutros y fríos. El símbolo claro de la pureza y simplicidad. Ideales para poner en sitios donde queramos una máxima concentración. No producen cambios emocionales y por ello el sitio ideal para pintar las paredes de blanco seria una habitación de estudio. Perfecto para llevar en verano por su efecto refrescante.

EL ROSA Y FUCSIA
El color rosa claro transmite bondad, inocencia y buenas intenciones, aunque también inconscientemente puede interpretarse como inmadurez. Ideal para llevar si necesitas que alguien confíe en ti para algo. En cuanto a las decoraciones, se suelen utilizar para la infancia, aunque todavía a muchas personas maduras les encanta y no por ello tiene que ser negativo, ya que este color simboliza el altruismo, buen corazón y sensibilidad.

El color fucsia, que sería un rosa más fuerte y potente, se podría comparar a los colores que activan y dan energía, como el rojo, naranja y amarillo, de los que hablé en el inicio.

EL NEGRO Y GRIS
El color negro transmite tristeza y pesimismo, pero en la vestimenta aporta elegancia y seriedad. No sería recomendable llevar en verano ya que ópticamente nos da la sensación de calor y poca frescura.

El color gris también aporta tristeza, pesimismo y malas vibraciones. En la vestimenta tiene un significado de independencia, desconfianza, aburrimiento, desánimo, aunque también transmite respeto, profesionalidad y seriedad.

¿POR QUÉ ELEGIMOS UN COLOR U OTRO AL VESTIR?
Cuando nos vestimos, inconscientemente solemos hacerlo en función de las emociones que tengamos en ese momento. Si eres consciente de lo que aporta cada color, puedes dar un giro a tu estado de ánimo. Normalmente cuando alguien se levanta negativo, siente decaimiento y desánimo, tenderá a escoger colores apagados y pesimistas, en cambio, cuando nos levantamos contentos y de buen humor, sí escogemos colores alegres.

Si vas en contra de lo que harías de forma natural, puedes cambiar tu estado de ánimo. Para ello analiza qué emociones tienes y ponte acorde a cómo te gustaría estar, por ejemplo, te levantas un día y te analizas: “hoy me siento sin vitalidad, pero justamente por eso voy a darle color a mi vestimenta” y de repente te pones una camiseta roja y sonríes.

De esa manera tú mismo te incitas a la acción y a subir la moral. Aunque los colores no hagan milagros, ten por seguro que habrás contribuido a mejorar tus emociones usando el color que necesites en cada momento.
Si te levantas estresado y necesitas relajación, puedes optar por colores relajantes como el azul, verde o violeta.

También teniendo en cuenta dónde tienes que ir y qué impresión necesitas causar, ya que no es lo mismo salir en un ambiente amistoso, que ir a una reunión importante. Está demostrado que los colores influyen en el estado de ánimo y aunque no sea en un alto grado, cada grano de arena que juntes a tu favor mejorará tus emociones.

Fotografías cortesía de Carlos Lorenzo y Rinoninha

La mente es maravillosa